Cómo Ayudar a los Niños a Controlar la Ira

Antonio Enriquez Actualización en Apr 12, 2024 Archivado en: Control parental

Que un niño se enfade varias veces al día no es algo malo que deba preocuparte como padre. Sin embargo, si tiende a tener comportamientos muy impulsivos cuando se enfada, como reaccionar de forma exagerada y hacer cosas estúpidas solo para ajustar cuentas o simplemente para reaccionar, deberías preocuparte.

ayudar a los niños a controlar la ira

Si tu hijo tiene un comportamiento tan explosivo, es esencial ayudarle a resolver su problema de ira. Así evitará problemas innecesarios que podrían afectarte a ti como padre. También les da el poder de controlar sus emociones; por tanto, no pueden ser fácilmente manipulados por otros.

A continuación te damos 6 consejos sobre cómo ayudar a los niños a controlar la ira:

6 maneras eficaces de ayudar a los niños a controlar la ira

Existen numerosas formas de ayudar a los niños a manejar sus problemas de ira. Pero aquí, vamos a compartir y discutir las únicas formas prácticas y eficaces que puedes adoptar para ayudar a tu hijo con su problema de ira.

1. Fomenta la diversión al aire libre (juego activo y ejercicio)

Ayudar a tus hijos a liberar la tensión y la ansiedad y a mejorar su estado de ánimo es una forma eficaz de resolver los problemas de ira de los niños. Esto puede lograrse fácilmente mediante juegos interactivos o ejercicios que ayuden a reducir su ira y a mejorar su estado de ánimo general.

Recuerda que, al igual que nosotros (los adultos), los niños pueden acumular estrés y frustración de una forma u otra. Entonces, ¿cómo sueles resolver este problema cuando te encuentras en él? Haciendo footing o trabajando en la naturaleza, ¿verdad?

Pues bien, lo mismo ocurre con los niños. La razón es sencillamente que la actividad física desencadena la liberación de endorfinas, las hormonas del bienestar, y gracias a ello pueden calmarse rápidamente:

Un corto paseo, correr, montar en bicicleta o jugar a la pelota en el patio son algunos de los juegos y ejercicios activos que ayudan a tus hijos a controlar sus problemas de ira.

Así que, como padre, puedes inscribir a tu hijo en algún deporte o involucrarlo en juegos divertidos como el fútbol, el baloncesto, o incluso simplemente jugar a pillar la pelota en el patio. Asegúrate de que el juego o las actividades físicas que crees sean divertidos e interactivos. Puedes hacerlo incorporando sus juegos favoritos, retos o su música preferida para mantenerlos enganchados.

2. Desarrolla un plan para calmar a tu hijo

Cuando tu hijo se enfurece, ¿qué medidas tomas para calmarlo? Si no tienes medidas eficaces, necesitas un plan para calmar a tu hijo.

Desarrollar este plan es crucial para los padres porque ayuda a los niños a aprender a gestionar sus emociones.

Este plan ayuda a fomentar estrategias de afrontamiento sanas para lidiar con su enfado. Así, en lugar de que tu hijo recurra a conductas negativas como arrojar objetos cuando está enfadado, un Plan de Tranquilización le anima a realizar actividades de afrontamiento positivas y saludables.

Tu plan debe contener habilidades o actividades prácticas para calmarte, como:

  • Colorear
  • Contar hasta 10
  • Un paseo
  • Jugar con juguetes relajantes
  • Repetir frases positivas (como: Cálmate, Soy mejor que esto o Esto no merece la pena) también puede ser útil.

Al enseñar a tu hijo qué hacer cuando se siente enfadado o frustrado, le estás ayudando a aprender a autorregularse. El plan también anima a los niños a responsabilizarse de su bienestar emocional. Por ejemplo, tener un rincón designado para calmarse o un kit les capacita para reconocer sus emociones y tomar medidas proactivas para gestionarlas.

En general, incorporar un plan de Calma en tu estrategia de crianza puede ser una herramienta valiosa. Simplemente porque ayudará a tu hijo a desarrollar habilidades esenciales de regulación emocional, fomentando así un entorno familiar más sano.

3. Sé uno de los padres positivos y comprensivos

Mostrar apoyo no sólo cuando se trata de sus estudios o actividades extraescolares no es suficiente. Sí, es bueno e imprescindible, pero no suficiente más cuando se trata de un niño explosivo.

Si ya le has enseñado a tu hijo varias formas de controlar su ira y por casualidad te fijas en él cuando intenta ejecutarlas, entonces debes mostrarle tu apoyo.

Recuerda que eres como su superhéroe; te admiran. Por eso, siempre que tu hijo intente enfrentarse a su enfado por sí mismo, aunque sólo sea un pequeño paso, anímale. Puedes darle una respuesta sencilla como

'Bueno, eso me gusta, o eso es bueno'.

En pocas palabras, por pequeño que pueda parecer el esfuerzo que están haciendo, diles lo increíbles que son por hacerlo.

¿Qué importancia tiene esto? Te preguntarás.

Pues sencillamente porque hacerlo es como darle a tu hijo una inyección de confianza secreta. Cuando les animas, empiezan a creer en sí mismos, lo que les anima a seguir adelante. Probablemente pensará algo así como: "¡Eh, puedo manejar esto de la ira!" ¿Y sabes qué? Definitivamente, les estás ayudando a controlar sus problemas de ira.

4. Sé Capitán Tranquilidad (Mantén la calma)

Recuerda que eres su capitán en la lucha contra sus problemas de ira. Esto significa que tu reacción y tu aportación dictarán su progreso.

Por eso, cuando te enfrentes a un niño enfadado, no le grites, porque si lo haces, tu hijo se enfadará aún más. Pero si mantienes la calma, estás enviando el mensaje correcto. Le estás mostrando una forma de conducirse con suavidad en medio del caos, y que desbocarse no tiene sentido.

Tu hijo lo verá y pensará: 'Vaya, Capitán Tranquilidad está manejando las cosas, así que quizá yo también debería calmarme'. ¿No es genial?

Así que, en general, debes mantener siempre la calma y ayudar a tu hijo a mantener también la calma emocional.

5. No cedas a sus exigencias ni a sus rabietas

Algunos niños tienden a volverse locos cuando se les niega algo. Por ejemplo, tu hijo quiere jugar a Fortnite, pero le dices "NO" y se va a hacer esto o aquello. En este caso, puede que reaccionen de forma muy dura y se nieguen a hacer lo que quieres que hagan; algunos incluso empiezan a llorar a gritos o a tirar cosas.

Así que ten en cuenta que cuando tu hijo empiece a enfurecerse, es posible que quiera algo que le haga parar.

Por lo tanto, es importante no ceder a sus deseos de hacerles parar. Si cedes, créeme, estarás creando una nueva pesadilla para ti. De hecho, al hacerlo les enseñas que ese comportamiento funciona y se tolera. Y así, puede que lo vuelvan a hacer en el futuro y, sin más, detenerlos se convertirá en un enorme problema.

En lugar de ceder a sus deseos, es mejor que abordes el comportamiento y les expliques por qué no está bien y, si lo hacen, podrían recibir un castigo o una sanción.

6. Establece sanciones

Si tu hijo hace cosas estúpidas y peligrosas, como tirar cosas o romper utensilios por enfado, debes aplicar consecuencias. Si ejecutas lo que dijiste que harías cuando volvieran a hacer esa estupidez, la próxima vez serán precavidos.

Por ejemplo, si le dices a tu hijo que, si vuelve a comportarse con ira, le quitarás su videoconsola o sus juguetes favoritos, y se los quitas cuando lo haga, entonces tendrá miedo de dejarse llevar por la ira.

¿Por qué es importante? Bueno, lo es:

Les enseña lo que está bien y lo que está mal: Cuando eres coherente con las consecuencias, ayudas a tu hijo a entender que ciertos comportamientos, como la agresividad o la falta de respeto, no están bien.

Les ayuda a aprender: Si tu hijo incumple las normas que le has impuesto con respecto a su enfado, debe haber una consecuencia cada vez. Esto les ayuda a aprender que las acciones tienen consecuencias.

¿Cuáles son algunas de las cosas que puedes hacer como padres?

  • Puedes usar el tiempo fuera o quitarles algo que les gusta (como el tiempo de pantalla) cuando se portan mal.
  • Si rompen algo enfadados, puedes pedirles que te ayuden a arreglarlo o que hagan tareas para ganar dinero con el que repararlo.

En general, como padre, la clave para que esta estrategia sea eficaz es ser constante no sólo con un niño, sino con todos los demás, para evitar la complacencia y los prejuicios.

Reflexiones finales

Para terminar, cabe señalar que ayudar a un niño con problemas de ira no es un viaje fácil, sino un viaje lleno de comprensión, paciencia y amor. Fomentando el juego activo, ofreciendo apoyo positivo, manteniendo la calma y aplicando una disciplina eficaz, podemos dar a nuestros hijos las herramientas que necesitan para manejar sus emociones y desarrollar su resiliencia.

Otro punto clave a tener en cuenta es que todos somos diferentes, y lo mismo puede decirse cuando se trata de nuestros hijos. Elabora un plan de control de la ira adaptado explícitamente a tus hijos y recuerda que el progreso puede llevar más tiempo a unos niños que a otros. Otra cosa es que te asegures de mostrar cierta comprensión hacia el problema de ira de tu hijo e intentes averiguar qué hay detrás de su comportamiento explosivo.

Con tu apoyo incondicional, pueden aprender a controlar su ira, crecer emocionalmente y convertirse en personas seguras de sí mismas y bien adaptadas.

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Antonio Enríquez se dedica a la escritura con más ocho años. Como especialista del sector TI y copywriter, ha creado diversos artículos o guías sobre la tecnología, las aplicaciones, los dispositivos móviles, PC, etc.
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